 Podríamos decir que la fiesta más importante del mundo es la navidad, independiente del enfoque que se le dé en el mundo, ya sea religiosa o simplemente social. Si es importante, entonces necesariamente debemos reflexionar un tanto sobre ella.
Ninguno de los que hace dos mil años supo del nacimiento de un niño en un establo, lleno de animales e hijo de dos humildes personas, se imaginó alguna vez que ese nacimiento iba a cambiar la historia en antes y después de él. Sin duda que el nacimiento de Jesús nos lleva a reflexionar sobre muchas cosas, pero principalmente a darnos cuenta de la importancia y oportunidad que eso conlleva: Jesús hombre y Dios; Dios se hace hombre para acercarse a nosotros, para que lo sintamos más cerca, para que nosotros seamos parte de él. Este es el mayor acto de amor y humildad que Dios nos da, hacernos parte de su ser, compartir su grandeza y donarla libre, voluntaria y gratuitamente, a la espera siempre de nuestra respuesta frente a su llamado. Amigos y alumnos, desde lo más profundo de nuestro ser, los invitamos a tomar la oportunidad que se nos está dando, de compartir y ser parte de la divinidad, a enfocarnos en buenos deseos y a llenarnos de energía positiva, es la única forma de provocar una reacción en cadena que llenará de luz nuestras vidas y la transmutará. Que Dios los acompañe, los guíe y los proteja, que esta natividad del señor se convierta en la concreción de todo lo que esperamos realizar aquí y ahora. Felicidades y que tengan un buen comienzo de año. |