Pascua, dando un paso hacia el cielo.Cuando el mundo se prepara para celebrar la fiesta de la pascua de resurrección de Jesús, no puedo dejar de reflexiona r sobre algunos puntos que me parecen de importancia y que desde mi punto de vista no debemos olvidar. Jesús, hijo de Dios, con su ejemplo, nos entrega una filosofía de vida basada en el amor a Dios y al prójimo, al próximo, al que está cerca, no importando su color de piel, posición religiosa, social o política. Es lógico que para mucha gente esta sencilla filosofía de vida pueda ser muy difícil de cumplir o practicar, ya sea por distintos aspectos de tipo familiar, social, cultural, político, etc. La importancia de la resurrección de Jesús radica fundamentalmente en el hecho de que el mayor enemigo del hombre es vencido, la muerte; si Jesús no hubiese resucitado, entonces como dice San Pablo, nada de lo que nos enseñó hubiese tenido razón de ser, amar sin condiciones, perdonar, amar a los que no nos quieren o nos desean mal, pero como resucitó, toda esta gran filosofía de vida cobra importancia. La muerte es sólo un paso y Jesús, el Cristo, el gran vencedor, con esto nos hace también partícipes a nosotros, es el gran ejemplo a imitar. Siempre me he preguntado si hay algo más grande que dar la vida por un ideal, especialmente cuando el mundo y la sociedad está esperando con los brazos abiertos a personas que vivan con un compromiso profundo desde el lugar que les ha tocado vivir. Sin duda que dar la vida por lo que se ama y entregarnos sin condiciones requiere de una vocación y amor dignos de destacar y alabar. Pascua, viene de una palabra hebrea que significa "paso"; en el caso de Jesús, es el paso de la muerte a la resurrección. Paso de una vida a otra; paso como comienzo, como inicio de una nueva y mejor etapa; paso como evolución personal en la dirección que queramos y que necesitemos. Paso entonces, es un sinónimo de decisión, de decisiones profundas y radicales, de dejar atrás y de perdonar, aunque no nos hayan pedido perdón, simplemente hacerlo, lo demás se lo dejamos a Dios. Cuando el único paso difícil de dar es el primero, entonces vivamos esta pascua dando gracias por esta nueva oportunidad de recogernos y mirar hacia nuestro interior y dedicarnos ese tiempo que necesitamos para mejorar, perdonar, perdonarnos y por sobretodo para sanarnos. Miles de bendiciones para todos, que el rayo Rosa de Jesús, llene de amor y plenitud todos sus hogares y familias.
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